viernes, 7 de septiembre de 2018


EL PRIMER DÍA DE COLE


Los papás sin custodia hoy no encendemos la radio en el atasco porque hoy no queremos oir las noticias.. da lo mismo porque a la hora de siempre hoy no hay atasco y todos sabemos dónde están todos los papás y mamás que como cada año, hoy faltan a la cita con la congestión circulatoria.



Ayer como cada Septiembre llegó ese “ultimo día no lectivo” que precede irremisiblemente al primer día de cole. Hoy como cada Septiembre, cientos de miles de papás no pueden acompañar a sus peques al cole; no porque en el trabajo no les dejen llegar una hora tarde, igual daría de estar en el paro; no porque sus peques no deseen verles y darles un beso también a ellos en la puerta del colegio como a mamá. No, simplemente están divorciados y esas mamás (tipo #SuMadreQueSoyYo) decidieron que la custodia era para ellas porque sus hijos les pertenecen cual objeto inanimado.

Siempre hay una sentencia, que se encarga de recordar a papá que no puede estar ahí ese día porque a pesar de que pueda intentar agarrarse a ese “régimen de visitas amplio y flexible”, en esos papeles siempre sigue la coletilla.. “..y en defecto de acuerdo las visitas mínimas serán” ..y claro, el primer día de cole no está en ese mínimo deshumanizadamente legalísimo y por supuesto esas #SuMadreQueSoyYo que todo lo pueden no van a permitirlo, porque los niños son suyos que para eso los han parido.

Hoy como cada septiembre habrá papas furtivos camufaldos detrás de un árbol a la entrada del cole, o amarrados a la verja a la hora del recreo ya a salvo de la inquisitoria presencia de #SuMadreQueSoyYo, o simplemente habrá papás aferrados al reloj deseando que el día pase rápido, la semana pase rápido para que llegue el primer miércoles con derecho a visita.

miércoles, 29 de agosto de 2018




Hoy os queremos traer un nuevo texto de Mamadrastra, no hemos podido resistirnos pues esta historia nos recuerda cual patrón repetitivo, lo que muchos Papás hemos sufrido durante el proceso de divorcio. 

Gracias Mamadrastra por tu labor que da visibilidad a estas situaciones que ocurren lamentablemente cuando esas #SuMadreQueSoyYo se topan con un Papá luchador que decide no renunciar a sus hijos y darlo todo por una Compartida.

Si no lo habies hecho aún os recomendamos que visiteis su Blogg:

http://mamadrastra.com/secuestro-vacaciones


Breve historia de un secuestro en vacaciones

Mamadrastra Julio 2018

Hoy os voy a contar una breve historia de un secuestro en vacaciones. La conté ayer por Twitter, pero hoy la voy a hacer extensible por aquí.

Lo cuento porque en estos días se está hablando mucho de los secuestros parentales y esas cosas. Esas cosas que empezamos a ver como normales y que justificamos. Lo nuestro no fue un secuestro (hago ya el spoiler) fue más bien una historia de folletín.

Antecedentes secuestrales

Todo comenzó cuando mi chico y #SuMadreQueSoyYo comenzaron los trámites del divorcio y las cosas comenzaron a ponerse feas (léase por feas: yo también quiero cuidar de mi hija, no verla tres horas a la semana; y no, no te voy a pasar 3.000 euros de pensión. Un disgusto tremendo para ella como entenderéis).

En ese momento, viendo que no iban a ser satisfechas sus demandas, nuestra liebre de marzo decidió empezar a ejercer como dueña y señora de la niña porque oye, para eso la ha parido y total, él solo es el padre.

Aunque todavía vivían juntos, el acceso que él tenía a la niña era mínimo. No podía acercarse a ella, casi no podía tocarla. No podía bañarla, ni darle de cenar. No podía siquiera dirigirle la palabra tranquilamente porque “te parto la boca” (palabras textuales de esta madre sufridora porque sí, en cuanto las cosas no salen como ellas quieren sufren mogollón: se llama poca tolerancia a la frustración).

El caso es que la convivencia era regulera y, hasta que se desplegaron las medidas previas, era lo más parecido a un infierno. Durante ese tiempo la niña tuvo que escuchar de todo: insultos a su padre, amenazas de su madre, “mi vida, papá te maltrata. Papá no te quiere…”. La situación ideal para cualquier niño de dos años. Una situación de la que la peque ha guardado algunos recuerdos que su padre ha intentado borrar y que, desde luego, no va a recordarle.

Y una situación que ha quedado guardada para la posteridad porque, por recomendación de la policía, mi chico tenía que grabar todas estas cosas (cosa que, por otro lado hay quien lo considera maltrato, porque ¿cómo osas a grabar constantemente a una señora que te está amenazando? ¡Por dios!).

Un verano de marras en la playa

Durante el verano previo a las medidas previas, la madre decidió llevarse a la niña durante más de dos meses. Total, es suya, como puede ser un bolso o un coche, y puede hacer con ella lo que le venga en gana (porque para eso la ha parido, oigan).

Más de dos meses en los que su padre no habló con ella en ningún momento, en los que no pudo ni cogerle de la mano, pero en los que se negó a no verla a pesar de que la madre en ningún momento le dijo dónde estarían. Por eso, intuyendo dónde habían ido a veranear, alquiló una habitación en un hotel y, a través de la ventana (escondido, agazapado), efectivamente, pudo ver a su hija pasear por la playa con su madre y sus abuelos.

Como es de suponer, a la vuelta de vacaciones le puso una denuncia (ella a él, por supuesto, ¡no iba a ser al revés!) a ver si con esa denuncia ya le daba la estacada definitiva y él se bajaba de la burra con eso de la custodia compartida porque lo de querer criar a un hijo a medias es un maltrato que no se puede consentir a estas alturas de la vida, ¡hombre ya! Advertido estaba.

El secuestro de unas vacaciones

El tiempo pasó y al verano siguiente todo había cambiado: las medidas previas estaban desplegadas, la niña pasaba el mismo tiempo con ambos, la pensión no era, ni por asomo, la que la señora pedía y yo ya había hecho mi aparición estelar.

Todo estaba dentro de la normalidad. Normalidad que, en ese momento, era tener que cortar las llamadas diarias cada vez que la madre le recordaba a una niña de tres años lo mal que estaba sin ella, lo que la echaba de menos y lo que estaba luchando para sacarla de ese infierno que era papá.

Te están maltratando, ¿verdad, coletitas mías?
Tienes ganas de llorar y ver a mamá, ¿verdad?

Jamás se me va a olvidar esas frases. Como supondréis, vivíamos en un festival de felicidad.

Un buen día, cuatro días después de empezar sus primeras “vacaciones” juntos, mi chico llegó al trabajo y vio a una compañera totalmente pálida. Estaba hablando por teléfono y le miraba mientras asentía a lo que le decían al otro lado.

Cuando colgó, le dijo:

-Era tu mujer
-¿Mi mujer? ¿Qué quería?
-Dice que si estabas viniendo a trabajar porque lleva días sin localizarte y dice que has secuestrado a tu hija.

Decir que flipó en pepinillos es poco. Así fue como se vio en la obligación de contarle su situación personal a una persona con la que solo tiene una relación laboral. Afortunadamente, encontró comprensión al otro lado, pero también podría haber encontrado lo contrario y quedarse con una etiqueta.

Los porqués…

¿Por qué #SuMadreQueSoyYo se inventó eso?

Yo lo tengo claro: primero, por gili y sinvergüenza. Y segundo porque muchas #SuMadreQueSoyYo utilizan los horarios laborales para intentar reducir el régimen de visitas argumentando que ellas tienen disponibilidad completa para cuidar de los hijos (esa disponibilidad tan tan tan horrible y que tanto nos perjudica laboralmente, pero que nos da un gustirrinín tremendo en estos casos) mientras que el marido tiene que dejarlos con los abuelos.

Indudablemente buscaba confirmar que estaba asistiendo regularmente a su lugar de trabajo para meter unas cautelares y que pasara todas las vacaciones con ella (porque para eso es de su propiedad, como un bolso o un coche) y porque para eso es intolerable que un padre tenga que ajustar sus 22 días de vacaciones anuales a las vacaciones de Semana Santa, Verano y Navidades de sus hijos (por si no lo sabéis: no, no da. O eres profe o no te dan y sí, tienes que tirar de los abuelos o mandarles a un campamento).

Y, por otro lado, buscaba hacerle daño a nivel profesional porque este siempre fue uno de sus objetivos: “Hundirte la vida”. ¡Qué mona es y qué buena persona! Para estar alienada por él, según cuenta, tiene sus objetivos bastante claros.

¿Por qué no la denunció?, me preguntaban ayer.

Bueno, pues porque era el inicio. Y al inicio siempre tienes la esperanza de que sea solo una racha y pase. Intentas no crear más conflicto, no enquistar las cosas… Además, te advierten de que si hay conflicto peligra la custodia compartida, entonces tragas y tragas y tragas. El problema es que no suelen ser rachas, sino una situación crónica que pocas veces va a mejor. Y el segundo problema es que muchas veces la custodia compartida es cuestión de potra.


En fin… como veréis tenemos historias de todos los colores. Por eso ayer, cuando pudo hablar con la niña y por primera vez, en cuatro años, mantuvo una breve conversación con ella sin que le dijera cosas como:

NoTeQuieroMePegas

MeMolestasPorqueEstoyConMiMamá

nos pusimos muy contentos. Porque está siendo todo muy duro y una madre así, actualmente, tiene todo a su favor para hacer lo que le salga del chirri e irse de rositas (y ahora pónganme verde por decir esto, por favor).

martes, 21 de agosto de 2018


El Gobierno modifica el Código Civil a golpe de Real Decreto Ley en lo relativo a la patria potestad.


El pasado 3 de agosto, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-ley 9/2018 que, entre otras medidas, amplia los sistemas de acreditación de las situaciones de violencia de género ya que los informes de los servicios sociales también serán válidos. De esta manera se atenta directamente contra los derechos de nuestros hijos, especialmente el derecho a disfrutar de una Custodia Compartida en caso de que sus padres se divorcien. Si hasta ahora la obtención de la Compartida contra la opinión de la madre ya era una tarea titánica, a partir de esta modificación legal bastará que una mujer decida acudir a Servicios Sociales y obtenga de estos la calificación de víctima de Violencia de Genero para que no solo se le retire la custodia al padre sino que también le sea retirada la Patria Potestad así como para que la madre pueda someter a tratamiento psicológico al niño sin permiso de su padre.


Tamaña barbaridad vulnera los derechos fundamentales de padres e hijos empezando por la presunción de inocencia, pues ya no es necesario que un juez dictamine un caso de maltrato con las garantías procesales que ello conlleva sino que, por la vía de los hechos consumados una tercera parte ajena al poder judicial puede dictaminar que una persona ha maltratado a otra y provocar la pérdida de la custodia y patria potestad de su hijo.

El gobierno de Pedro Sanchez ha modificado el CC vía decreto ley, por la puerta de atrás, sin someterse siquiera al debate parlamentario y al dictado de las organizaciones feministas radicales. Esta vergonzante actitud del PSOE debería hacer reflexionar y mucho a los votantes de izquierda.

El empleo de la violencia, dentro de la familia o fuera de ella es algo detestable, máxime si se ve desde el punto de vista de una persona que se identifique con los valores de la tolerancia, el diálogo como vía de resolución de los conflictos o la solidaridad, pero desde luego este decreto lejos de sumar para solucionar el problema lo acrecentará.

Reflexionen por favor, si la ingente cantidad de dinero que dedican a este tema está siendo bien gestionada. Reflexionen sobre porqué lejos de solventar el problema cada año este es mayor. Reflexionen, si todos estos recursos y fondos no se están destinando efectivamente a alimentar un negocio viciado, del que las victimas últimas no son solo las mujeres que mueren cada año a manos de sus parejas, sino también los padres inmersos en procesos de divorcio terribles y principalmente los niños utilizados como arma arrojadiza por esta maquinaria perversa de la que viven directa o indirectamente una cantidad ingente de personas sin escrúpulos en nuestro país.

Reflexionen, rectifiquen y pónganse a trabajar en una solución inteligente, que proteja eficazmente a las mujeres que realmente lo necesiten pero que impida también que nuestros hijos, ante un proceso de divorcio no sean la piedra que mamá tenga más a mano para arrojarle a papá.

Dejen de subvencionar por favor a aquellos que ponen a nuestros hijos a los pies de los caballos y empiecen a legislar por la Custodia Compartida en los procesos de divorcio.







jueves, 26 de abril de 2018


Desde que no tengo a mi hija, no tengo vida


Un papá emprende una huelga de hambre en la Puerta del Sol de Madrid para reclamar ver a su hija después de casi dos años sin poder verla.

"La madre de la niña ya lo tenía todo planeado para irse, sin decirle nada a nadie. Lo hizo de madrugada, según cuenta Julio, «y hasta septiembre no supe donde estaba mi hija..»"


Desde CCI queremos expresar todo nuestro apoyo y solidadaridad con Julio. 


¡¡Ni un niño mas huerfano de padre vivo!! 

¡¡Ni un niño mas secuestrado por su madre!!

 


«Desde que no tengo a mi hija, no tengo vida»


ABC Alejandra Gonzalez  - Madrid 26/04/2018

Más de quinientos días sin ver a su hija, cuatro de ellos en huelga de hambre. Así es la situación actual de Julio Acebrón, un hombre de 35 años que lleva desde el pasado lunes postrado en un puff en la Puerta del Sol. Con el único sustento de agua y bebidas isotónicas, pasa las horas hablando con todo aquel que se le acerca. ¿El por qué de esta «rebeldía»? Se llama Noah, tiene cuatro años y «está creciendo sin su padre», afirma este protagonista.

El único fin que busca con esto es tener a su hija consigo, «tener la custodia de la niña y que pueda crecer tanto al lado de su madre como de su padre, incluso de sus abuelos, tíos y primos que tanto la echan de menos». Así lo expresa Julio, quien lucha incansablemente porque la custodia compartida, en familias que han vivido divorcios, sea un hecho.

Para comprender toda la historia hay que retroceder en el tiempo, noviembre de 2016, y viajar a otro país y otra ciudad: Bristol, en Reino Unido. El relato de Julio comienza así:

«La relación con la madre de mi hija termina en septiembre de 2016. El deseo de ella era volverse para España, pero yo en ese momento tenía buen trabajo y una estabilidad. También pensaba —y sigo pensando— que Noah tendría un mejor futuro allí. Como no era partidario de esa decisión, un día, un seis de noviembre, desaparecieron. Ahí empezó mi calvario».

Emocionado, sin poder contener sus sentimientos, continúa: «Antes de que eso ocurriera, yo estaba casi sumido en una depresión porque la situación era insostenible. Mi expareja desaparecía todos los fines de semana con mi hija y yo apenas tenía tiempo para verla». Tras días de incertidumbre, de denuncias «sin sentido, solo para permitirle salir del país sin mi autorización», Julio se entera que su hija y su expareja han vuelto a España, a Madrid.

Visitas a escondidas

Desde noviembre hasta febrero sin tener noticias de Noah, hasta que la familia materna se pone en contacto con la madre de Julio. La abuela paterna recibió un mensaje un día. «Hola Sagrario, el niño sale de la ludoteca a las 4.30. ¿Por qué no te vienes?». Sin entender nada, respondió con un: «No tengo tiempo, estoy trabajando». Tampoco entendía de qué se trataba. Otro mensaje: «Lee bien entre líneas. El niño sale de la ludoteca a las 4.30». Algo dentro de Sagrario se encendió y fue al lugar que el mensaje le indicaba. Allí estaba Noah, que salía de unas actividades extraescolares. Ese día comenzaron las visitas semanales —sin que la madre de la niña lo supiese—, teniendo a la abuela materna y la tía de cómplices. Pudo verla durante unos meses, «siempre a escondidas».

«Deseaba que llegara ese día semanal porque podía hablar con mi niña por teléfono. Siempre me preguntaba por mí, que dónde estaba… Mi madre me mandaba fotos y así era como, en la distancia, podía saber de ella», relata Acebrón.

Todo, podría decirse, que iba bien hasta el regreso de Julio a España por vacaciones. «Estaba averiguando papeles y todo lo necesario para volverme, definitivamente, a Madrid, pero tenía que avisar con antelación a la empresa y por eso cogí los días de vacaciones que me pertenecían. Al regresar a Madrid lo primero que hice fue ir al colegio de mi hija», continúa.

La madre de Noah no dio crédito a lo que veían sus ojos cuando Julio apareció por allí. Se preguntaba cómo había averiguado eso, cómo podía saberlo. «Estaba tan bloqueada que lo único que me dijo fue que las acompañara a casa que me iban a dar el regalo por el día del padre —uno que Noah había preparado en el colegio—. En ese momento pensé que todo podría calmarse, que la situación iría a mejor, pero estaba en lo incierto».

Julio cuenta que estuvo con su hija unos quince minutos, «los diez del trayecto hasta casa y cinco que estuve allí hasta que me dieron el llavero». Tras eso, otra vez sin saber de Noah.

«Estaba todo planeado»

«Después de varios días sin verla y sabiendo que estaba con fiebre —y no había ido al médico— planeé con el marido de mi madre, mi suegra y mi cuñada llevarme a la niña. Antes de hacer nada, lo consulté con mi abogada para no cometer ninguna ilegalidad. Me confirmó que no pasaría nada siempre que no hubiese violencia de por medio», relata Julio. Dicho y hecho.

No le avergüenza reconocer lo que hizo porque su único deseo era poder estar con su hija, algo de lo que llevaba privado desde noviembre (eso era casi a finales de junio). Fue a ver a la niña con la excusa de que adelantaba su vuelta a Bristol. Lanzó una moneda al aire y salió cara. «Le dije que iba a acercarme al coche para que mi madre le diese un beso y aceptó. Cuando escuché la puerta de casa cerrarse, eché a correr. El marido de mi madre estaba al volante, el coche en marcha, la puerta de atrás abierta y me habían dejado una sillita homologada para montar a Noah. Esa noche mi hija durmió conmigo».

No era su intención quedarse con ella o huir, sino disfrutar de su hija de miércoles a domingo, que sería cuando se tenía que volver a Bristol. Estuvo con él hasta que terminó la semana y se la entregó de nuevo a su madre. «No sabía que ese día cambiaría todo porque no la volvería a ver más», asegura.

La madre de la niña ya lo tenía todo planeado para irse, sin decirle nada a nadie. Lo hizo de madrugada, según cuenta Julio, «y hasta septiembre no supe donde estaba mi hija porque me enteré en el colegio donde estaba matriculada».

Junio de 2017

Ese fue el último mes que Julio pudo ver a su hija. Aunque sabe en qué lugar está actualmente, no sabe cómo se encuentra. «Primero la matriculó en un colegio en Navalcarnero; a los pocos días, en Vallecas, y ahora está sin ir al colegio porque vive con su madre en el Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas (CARRMM), pero no sabemos donde».

Julio asegura que no hay ninguna sentencia que lo acuse de un delito como este. Ni de ninguno. ABC ha podido tener acceso a la sentencia sobre faltas leves que la madre de Noah le impuso. Está absuelto también en segunda instancia, ya que el recurso a la primera sentencia también fue a favor de Julio.

En el fallo se expone: «Se desestima el recurso de apelación formulado por la procuradora de los tribunales XX, en representación de ZZ, contra la sentencia CC, de 10 de octubre, del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de Fuenlabrada, que absolvió a Julio Acebrón Paniagua del delito leve de vejaciones por el que venía siendo acusado: sentencia que se confirma en su integridad».

Situación actual

¿Por qué ninguno de los dos tiene la custodia de la niña? «El problema viene por el juzgado donde tiene que hacerse, que es en Navalcarnero y es el más saturado de toda España. Mi expareja interpuso la denuncia para estos trámites en enero de 2017 y a día de hoy no me ha llegado ninguna notificación», insiste Julio. Por otra parte, «la denuncia que interpuse para pedir la custodia de mi hija tampoco llega porque ella está en calidad de acogida en el CARRMM. Y este centro nunca se lo notifica».

Por tanto, Julio aclara: «No puedo seguir denunciándola para la custodia de mi hija porque nunca le va a llegar la notificación de la vista».

Sin negarlo en ningún momento, Julio reconoce que Noah necesita crecer con su madre, «pero también con su padre y me están privando de ello». Aunque, si hay algo por lo que verdaderamente este hombre se emociona, es por su madre. Las lágrimas recorren su rostro cuando habla de lo mal que lo está pasando.

En calidad de abuela de la pequeña, solicitó medidas para poder verla. Para ello, tuvo que denunciar a su propio hijo a la madre de Noah y le concedieron dos domingos al mes para pasarlos con su nieta. «Eso fue, aproximadamente, en agosto de 2017 y seguimos sin tener a la niña».

Julio nunca ha perdido la esperanza de hablar con su expareja. «Le he mandado emails que me consta que ha leído pero que, automáticamente, ha reenviado a su abogado. Le pedí, incluso, que me diera un número de cuenta para ingresarle dinero cada mes y tampoco obtuve respuesta…». Desde que volvió a España definitivamente, este padre trabaja de ayudante de producción en una empresa, donde reconoce ser feliz. «Para estar aquí estos días he aprovechado días libres y he acumulado vacaciones, aunque no sé el tiempo que voy a estar aquí».

La explicación a la huelga de hambre la aporta en una frase: «Desde que no tengo a mi hija, no tengo vida». Sigue sin entender el porqué de todo esto. «Me la han arrebatado», repite una y otra vez.

Mucha gente es la que se para a leer lo que Julio expone; otros, sin conocerlo de nada, se acercan cada tarde desde el lunes para charlar con él y con su familia, que de manera intermitente pasan tiempo allí.

¿Hasta cuándo durará esta huelga de hambre? «Hasta que tenga a mi hija».


miércoles, 4 de abril de 2018


Entrevista a José Manuel Aguilar, psicólogo forense


Hoy os traemos la entrevista realizada por ABC al Psicólogo Jose M. Aguilar:

"Primer mandamiento para quitar a los niños del campo de batalla."

"Los niños no son de nadie. Son seres humanos independientes de ellos. Necesitan a papá y a mamá. Y si ya no somos pareja, siempre seremos familia"

"No se puede estar esperando un informe psicosocial que tarda un año. En ese tiempo un niño es ya otra persona. ¿Y mientras tanto no ve a su papá? ¿No ve a su mamá?"



José Manuel Aguilar, psicólogo forense: «Los hijos no son propiedad de nadie»


ABC - ARISTÓTELES MORENO CÓRDOBA 03/04/2018


Sienta cada día en su consulta a seres golpeados por la extenuante batalla de las separaciones. Y en este enconado conflicto es un reputado especialista

Fue el primero, en 2004, en escribir un libro en español sobre la manipulación de los niños en el proceso de separación de los padres. La obra se tituló «Síndrome de Alienación Parental (SAP)», en tu terminología médica, y categorizó el tsunami de conflictos familiares que hoy ya son el pan nuestro de cada día. Los hijos, asegura el psicólogo forense, se han convertido en arma arrojadiza de una guerra que no es la suya. Con este trabajo, y otros más que le siguieron, José Manuel Aguilar puso el dedo en la llaga de una de las plagas de nuestro tiempo. Veamos.

-En la guerra de las parejas, ¿los niños son los primeros rehenes?

-Sin ninguna duda. Ahora bien: está habiendo un cambio cultural. Tengo la alegría de que parejas de menos de 30 años vienen a mi consulta y me dicen: «Nos vamos a divorciar. ¿Cómo nos organizamos?».

-Primer mandamiento para quitar a los niños del campo de batalla.

-Los niños no son de nadie. Son seres humanos independientes de ellos. Necesitan a papá y a mamá. Y si ya no somos pareja, siempre seremos familia.

Hijo de jiennense, nació en Madrid en 1968. A los 18 años decidió ser andaluz, dice jocosamente, porque los andaluces «nacemos donde nos da la gana». De Andalucía le deslumbró su luz. Y, un poco por azar, se afincó en Córdoba, donde vive desde entonces. Estudió Psicología en Granada y abrió consulta en la ciudad de la Mezquita en 1997. Fue en ese tiempo cuando conectó con colegas estadounidenses, quienes le anticiparon la cascada de estudios que ya en Norteamérica sistematizaron el también llamado síndrome de interferencia parental. «Aquí estábamos todavía quitándonos la caspa de otra cultura», declara.

Al año siguiente de la publicación de su trabajo sobre el SAP, editó un nuevo libro sobre custodia compartida. La obra abrió nuevos caminos de análisis de un modelo que empezaba a consolidarse en España. Tanto que el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid fichó a Aguilar Cuenca como asesor en la materia. Es autor de dos guías para padres, ha impartido cursos en Colombia, México, Alemania y Portugal, y ha sido docente de la Universidad Pablo de Olavide, Granada, Alicante, y las escuelas de verano de El Escorial y de la Autónoma de Madrid. La entrevista tiene lugar en su consulta del Vial Norte. Tomamos asiento y entramos en materia.

-Dos niños ahogados y carbonizados en Getafe. El parricida se suicida en las vías del tren. ¿Cuál es su diagnóstico como psicólogo forense?

-No conozco el asunto. Las opiniones tienen que tener una base. Lo primero es que se trata de una tragedia humana. Se han perdido dos vidas inocentes y la de otro señor. Lo que demuestra que como sociedad hemos fallado.

-¿Y qué puede hacer la sociedad para evitar tragedias como esta?

-¿Este señor por qué no ha recibido apoyo? ¿Qué pasa con el servicio de protección de menores? ¿Cómo nadie se ha dado cuenta? La sociedad es una gran red que amortigua. En la crisis se ha visto claramente cómo los países del marco latino, que tenían una red social, ha tenido menos repercusión. En el ámbito anglosajón y norte de Europa las consecuencias a nivel de salud mental han sido mucho más severas.

-Más de 30 niños muertos desde 2010 a consecuencia de la violencia machista. ¿Qué está pasando?

-Tenemos un problema que no estamos resolviendo. No se puede basar todo en el castigo y los instrumentos que tenemos no son adecuados. Desde la Ley contra la Violencia de Género de 2004 tenemos un «background» suficiente. Hay un problema también severísimo de violencia filoparental. De los hijos a los padres. Hemos pasado de hablar de niños tiranos a niños violentos que agreden a la madre.

-¿La violencia machista es una patología o una cultura?

-Hay gente que tiene base violenta y luego hay valores culturales. Son los dos. ¿En qué porcentaje? No lo sabemos. Será variable según el caso. Hay que intervenir de forma global.

-¿Y por dónde empezamos?

-Por el divorcio. Ningún código civil va a solucionar el problema emocional. Y el divorcio es un problema emocional. Luego se hablará de cómo se separan las cuentas o quién se queda con el piso. Otra cuestión: los tiempos. No se puede estar esperando un informe psicosocial que tarda un año. En ese tiempo un niño es ya otra persona. ¿Y mientras tanto no ve a su papá? ¿No ve a su mamá?

-¿Por qué la separación es una experiencia trágica?

-Porque hay una herida narcisista: me abandonas, me has puesto los cuernos, me has roto mi proyecto vital. Y no se asume que hay una responsabilidad de dos. Es más útil encontrar un chivo expiatorio. El chivo expiatorio ha hecho evolucionar al ser humano: cuando no han sido los judíos, han sido los negros y, cuando no, los cristianos o los musulmanes. Los hijos no son propiedad de nadie y se usan como arma arrojadiza. Usted no puede hacer eso con un ser humano.

-¿La custodia compartida es la medicina que todo lo cura?

-No. Es un gran avance. Por debajo de 30 años la brecha de género es apenas inexistente. Y empieza a crecer exponencialmente cuando llegan los hijos. Eso son datos estadísticos. Antes nos soltaban a las cinco en la calle y estábamos toda la tarde en el paraíso. Y ahora ya no puede ser eso.

-¿Por qué?

-Porque los entornos urbanos ya no son tan amables. Lo primero, la multitud de coches.

-¿La amputación de la calle es determinante en el desarrollo de un niño?

-Le hemos dado a cambio sitios cerrados. Centros comerciales, pantallas.

-¿Y sin calle podemos crecer?

-Lo que no podemos crecer es sin interacción. Los llamados «juegos de regla» (rescate, policías y ladrones, pañuelito) son un reflejo infantil de algo que harás de adulto. Se está deteriorando la interacción social. La Ciudad de los Niños aquí es un sitio fantástico para interaccionar.

-La custodia compartida representa el 28%; la exclusiva de la mujer, el 66%; y la del hombre, el 5%. ¿Qué números hay que corregir?

-En el 86 se establece el primer estándar de custodia compartida en Suecia. Y ya estamos aquí en los niveles de Suecia. Esto es un avance. Una manera de decir que los niños son responsabilidad de dos progenitores. Y no hay ningún cromosoma que diga que uno tiene que poner las lavadoras. No te puedes escaquear.

-¿Cuando el amor sale por la puerta, ¿qué patología entra por la ventana?

-Cuando la herida narcisista de que me has abandonado, cuando has roto mi proyecto vital o me has sido infiel, viene el pensamiento obsesivo rumiante. ¿Y por qué se prolonga tanto? Porque resulta muy útil tener a alguien a quien culpar. ¿El niño suspende? La culpa es de su padre. ¿Que te has separado? Yo te voy a acompañar en el duelo. Y, a partir de cierto momento, no más.

-Hay gente que se agarra el duelo.

-Absolutamente. Es muy útil. Y hemos generado en esta sociedad una cultura de la víctima. Dale una caña y que se ponga a pescar.

-¿De qué es síntoma el SAP?

-Del uso instrumental del ser humano como arma arrojadiza. Generar miedo. Que le tema a su mamá o a su papá. Ahora el mayor porcentaje de progenitores alienados son mamás. Antes eran papás porque eran ellas las que tenían la custodia. Atiendo a una o dos mujeres al día: mamás que no ven a sus hijos.

-En su decálogo sobre la ruptura de pareja, se lee lo siguiente: «Siempre es mejor llegar a acuerdos». ¿Le hacen caso?

-Hay una generación por encima de los 55 que entendía que el papá paga y una vez al mes coge a los niños. La segunda generación hasta los treinta y pico es la que ha hecho la revolución de la custodia compartida. La siguiente ya no se plantea la custodia compartida, sino qué tipo de custodia compartida vamos a hacer. El cambio cultural está ahí.

-¿Cuál es el síndrome de un hijo de divorciados?

-Cuando hablamos de casos de altísimo conflicto, que es lo que yo trabajo, se les queda de la infancia una nube de confusión. No saben qué fue verdad. Qué pasó y qué no pasó. ¿Fue verdad o me lo indujo uno de los progenitores? Y pasan de arma arrojadiza a infantería. Tienen la cabeza comida y ya no quieren ver a su madre de motu propio. Y se sienten luego doblemente culpables


http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-jose-manuel-aguilar-psicologo-forense-hijos-no-propiedad-nadie-201804031135_noticia.html

Ampliamos con la entrevista realizada a José Manuel Aguilar por Custodia Paterna:


https://www.youtube.com/watch?v=nj3Ntp-ztgo&feature=youtu.be

lunes, 2 de abril de 2018

PODEMOS, IU, EN MAREA Y EL PSOE SOLICITAN EN EL CONGRESO UNA JORNADA SOBRE "LA GUARDIA Y CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA" que organizan con asociaciones Feministas. 


La "Izquierda" del arco parlamentario organiza el 27 de Abril en colaboración con la asociación feminista "Plataforma 7N contra las violencias machistas" una jornada contra la "Custodia Compartida Impuesta". Invitaran a "expertas y organizaciones feministas"

"El objetivo de la jornada es analizar de forma integral las implicaciones de la guardia y custodia compartida impuesta sobre los derechos de las mujeres.."



Lamentable reflexión que una vez más pone de manifiesto los intereses que estas organizaciones defienden, pues nada se dice de los derechos de los niños estando al parecer únicamente interesadas en los derechos e intereses de algunas mujeres. Conviene recordar que los niños antes de que sus padres se separen gozan de una Custodia Compartida y que lo que se impone a día de hoy mayoritariamente en los juzgados de familia en España es la Custodia Materna.

Los peques quedan separados de sus papás de un plumazo viéndose sometidos a un régimen de visitas cuartelario de la noche a la mañana. 

Una vez más los partidos autodenominados de izquierda vuelven a retratarse con el sector mas retrogrado del movimiento feminista que exhibe una demagogia sin limites tratando de confundir la Custodia Compartida con la violencia de genero. 

Las mamás a cuidar a los niños y los papás a ganar dinero para mantener a la familia, un modelo harto progresista.
 
Reaccionen Sres. y Sras. de la ¿izquierda?, en política no todo debiera reducirse a gestionar  subvenciones por millonarias que estas sean. 




lunes, 26 de marzo de 2018


La cruzada de ser padre


Nestor Fernandez - Custodia Compartida Segovia


Durante casi un año, de las 720 horas que tiene un mes, he compartido 76 horas con mis hijas, frente a las 644 que han permanecido junto a su madre, lo que equivale a apenas un 10% de su tiempo. Me costaba entenderlo, no conseguía comprender que una decisión judicial determinara mi futuro, mi propia relación con ella y la vida de mis pequeñas. 

Esta realidad no es única, es una realidad a la que diariamente se enfrentan padres de todo el país y que, en algunas provincias, como Segovia es realmente alarmante. 

El porqué, una decisión judicial basada en la concesión automática de la custodia a las madres, sin tener en cuenta la necesidad que un hijo tiene de compartir tiempo con su padre, de las carencias que conlleva privar de ello a los menores.


La justicia no es justa. Soy consciente de que no es una afirmación políticamente correcta pero, cuando eres hombre, eres padre y estás separado, o en proceso de separación, te das cuenta de que es una realidad. Sólo 17 de cada 100 custodias que se otorgan en Segovia, son compartidas, dotando de los mismos derechos a un padre que a una madre. Quizás,hace años, o décadas tuviera algún sentido. Entonces, las mujeres no estaban inmersas en el mercado laboral pero ahora, en una sociedad avanzada, en la que todos demandamos igualdad de derechos entre mujeres y hombres, resulta sorprendente, paradójico e incluso insultante que se produzca un desequilibrio tan manifiesto y tan alarmante, por las consecuencias que en el desarrollo del menor tiene. 

No puedo entender que se hable de igualdad cuando no se permite que un padre dedique tiempo a la crianza de sus propios hijos, cuando la decisión no es tuya, cuando te imponen tu forma de vida, la manera de relacionarte con lo más importante que tienes: tus hijos. 

Segovia carece de un juzgado de familia y, por el volumen de separaciones actuales (uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio, según el INE), y las situaciones que esta realidad genera, sería necesario la existencia de un juzgado especializado. En este sentido, es completamente imprescindible que se produzca una uniformidad en los criterios para otorgar las custodias, que deben estar basados en la objetividad y en el bienestar de los menores, evitando así juicios con sentencias muy dispares en función del juzgado civil donde desemboque tu caso.

La sociedad avanza, pero no así la justicia en este campo. La custodia compartida debería ser una premisa, debería ser 'por ley', debería ser la primera decisión judicial, salvo que se demostrara la incapacidad de cualquiera de los cónyuges para hacerse cargo de la correcta educación. 

En pleno siglo XXI los hombres tenemos que demostrar que somos buenos padres, en procesos que se dilatan en el tiempo durante años; unos años fundamentales para el crecimiento y el desarrollo de nuestros hijos. Unos años, que entiéndanme, nadie nos devolverá.

La igualdad está más cerca, pero sólo será una realidad cuando hombres y mujeres vayamos de la mano, también en esto.

La custodia compartida es de justicia.



miércoles, 21 de marzo de 2018

Acto reivindicativo por la Custodia Compartida en Murcia el día del Padre.


Cada vez somos más los que reclamamos este derecho fundamental para nuestros hijos en toda la geografía española. El día del padre fue celebrado reivindicativamente  por los compañeros de la Asociación de Padres Separados de Murcia con una celebración en la que hubo incluso espectáculo de magia. Os traemos la noticia de la que se ha hecho eco La Opinión de Murcia.


Magia y globos para reivindicar la Custodia Compartida en Murcia.


La Asociación de Padres separados de Murcia volvió a reivindicar la «coparentalidad responsable» por octavo año consecutivo aprovechando la coyuntura del Día del Padre, en la Plaza de Santo Domingo. Desde las 11.30 de la mañana y bajo el lema: 'Vuela alto. Pide Custodia Compartida', los miembros de la asociación reivindicaron un cambio legislativo «que haga que la guarda y custodia compartida de los hijos tras la ruptura entre padres sea norma general y no excepción».




La Región de Murcia, según datos del INE referidos por la Asociación, sigue estando «a la cola de toda España» en lo que a dichas custodias se refiere. En 2016 sólo 1 de cada 7 niños de padres divorciados alcanzaron este acuerdo judicial.

Durante la mañana la Asociación repartió globos, algodón de azúcar y golosinas para los más pequeños, que también disfrutaron de una 'disco junior', actividades de globofexia y pintacaras a cargo del grupo 'El enano verde', la actuación del Mago Frank, y actividades de cuentacuentos o teatro de títeres.


El INE contabiliza que un total de 2.940 matrimonios se divorciaron en la Región de Murcia en el año 2016. En 1.558 de estas exparejas había hijos de por medio. Y en 112 casos tenían sólo hijos menores de edad y más de dos por matrimonio.

El INE resalta que en 2016 se dio la custodia al padre en 93 de los procesos. La madre se quedó con los niños en 1.446 de los casos. La custodia compartida se decretó en 227 de las rupturas.

La suma es mayor de 1.558 porque se tiene en cuenta el total de casos de custodia resueltos en 2016: algunos empezaron el año antes y su resolución no llegó hasta el ejercicio siguiente. 


martes, 20 de marzo de 2018

Custodia Compartida YA reclama un juzgado de familia en la provincia (Segovia).


Desde CCI saludamos a la Asociación de Custodia Compartida YA. La SER se ha hecho eco de su trabajo en Radio Segovia.


Custodia Compartida YA reclama un juzgado de familia en la provincia


Estas segura que la lucha por la igualdad en la mujer no es posible sin la implicación de los hombres en la crianza de los hijos. Sólo 17 de cada 100 custodias son compartidas en Segovia.

CADENA SER Segovia 19/03/2018 - 09:50 h. CET

La custodia compartida continúa siendo una asignatura pendiente en la sociedad segoviana donde sólo 17 de cada 100 custodias otorgan los mismos derechos a los padres que a las madres. La Asociación Custodia Compartida YA de Segovia, compuesta por más de cincuenta personas en la provincia.

Néstor Fernández representante de esta asociación en Segovia asegura que la lucha por la igualdad de la mujer no es posible sin la implicación de los hombres en la crianza de los hijos y hace un llamamiento, en este 19 de marzo, Día del Padre, para que la justicia avance al mismo ritmo que lo hace la sociedad donde, sólo en Segovia, el 46% de los matrimonios terminan en divorcio. “La Custodia Compartida debería partir como premisa, favoreciendo el crecimiento equitativo de los hijos que necesitan tanto a la figura de la madre, como a la del padre, en igual medida”, aseguran desde la Asociación, e inciden, “cada vez son más los estudios psicológicos que avalan esta necesidad de los menores” y hoy en día es raro encontrar un padre que no esté involucrado en los cuidados y educación de sus hijos. Basta hacer una visita a los colegios en los horarios de entrada o salida, o en las actividades extraescolares para darse cuenta del gran número de padres que se encuentran allí.

Sin juzgado de familia

Esta asociación destaca que la provincia no cuenta con Juzgado de Familia, y todos estos casos son derivados a juzgados civiles no especializados y sin un criterio uniforme. Así, en base al juzgado que se haga cargo del proceso, y en base a la experiencia de los asociados y sentencias dictadas, los padres cuentan con más o menos opciones para alcanzar la custodia compartida, con valoraciones muy diferentes entre unos y otros.

La Ley del Divorcio se aprobó en España en 1981 y fue actualizada en 2005 por el Gobierno de Zapatero, en dicha reforma se abordó por primera vez la custodia compartida contemplando la posibilidad de que un juez la concediera por petición de uno de los progenitores. En 2013, con el Partido Popular, fue aprobado un anteproyecto de ley de custodia compartida que finalmente se quedó en un cajón.

Asociación de Custodia Compartida en Segovia

Cerca de cincuenta padres, y algunas madres, se han unido en Segovia para impulsar la custodia compartida en la provincia. Desde hace un tiempo, el colectivo celebra encuentros periódicos donde son analizados los casos, donde se trabaja con abogados, psicólogos y mediadores para encontrar las soluciones a medida de cada familia y, también, donde se establecen líneas de asesoramiento para que a un niño nunca le falten ni su padre, ni su madre. 


martes, 13 de marzo de 2018